domingo, 11 de octubre de 2009

Jorge Luis Borges: "El hacedor"

Transcribo un cuento de Borges, titulado "El testigo"; está incluido en su libro "El hacedor"

"En un establo que está casi a la sombra de la nueva iglesia de piedra, un hombre de ojos grises y barba gris, tendido entre el olor de los animales, humildemente busca la muerte como quien busca el sueño. El día, fiel a vastas leyes secretas, va desplazando y confundiendo las sombras en el pobre recinto; afuera están las tierras aradas y un zanjón cegado por hojas muertas y algún rastro de lobo en el barro negro donde empiezan los bosques. El hombre duerme y sueña, olvidado. El toque de oración lo despierta. En los reinos de Inglaterra el son de campanas ya es uno de los hábitos de la tarde, pero el hombre, de niño, ha visto la cara de Woden, el horror divino y la exul­tación, el torpe ídolo de madera recargado de monedas romanas y de vestiduras pesadas, el sacrificio de caballos, perros y prisioneros. Antes del alba morirá y con él morirán, y no volverán, las últimas imágenes inmediatas de los ritos paganos; el mundo será un poco más pobre cuando este sajón haya muerto.

Hechos que pueblan el espacio y que tocan a su fin cuando alguien se muere pueden maravillarnos, pero una cosa, o un número infinito de cosas, muere en cada agonía, salvo que exista una memoria del universo, como han conjeturado los teósofos. En el tiempo hubo un día que apagó los últimos ojos que vieron a Cristo; la batalla de Junín y el amor de Helena murieron con la muerte de un hombre. ¿Qué morirá conmigo cuando yo muera, qué forma patética o deleznable perderá el mundo? ¿La voz de Macedonio Fernández, la imagen de un caballo colorado en el baldío de Serrano y de Charcas, una barra de azufre en el cajón de un escritorio de caoba?"

5 comentarios:

Roberto dijo...

Muy bueno, como todo lo de Borges. Gracias Víctor.
Tal vez en la última frase el texto "en el baldío de Serrano y de Charcas" sea "en el baldío de Serrano y Charcas", ya que refiere a una esquina de Buenos Aires. De hecho, la calle Serrano se llama ahora Borges, ya que él la nombra numerosas veces en sus escritos.

Víctor dijo...

Estoy de acuerdo, todavía no he leído nada de Borges que no me haya gustado.

He revisado el texto y en mi libro (Ed. Alianza) viene tal cual lo he puesto.

Aquí no usamos "baldío" con la acepción de "esquina". Y sobre el uso de las preposiciones, en España diríamos "en la esquina de Serrano con Charcas".

Una de las calles principales de Madrid también se llama Serrano. ¿Será en honor del mismo tipo? Probablemente no, porque la nuestra está dedicada, si no me falla la memoria, a un general del siglo XIX.

Roberto dijo...

Víctor, aquí tampoco es "baldío" un sinónimo de "esquina". Baldío es un terreno sin edificación, generalmente descuidado y desprolijo. Aquí se habla de un baldío que está en la esquina de Serrano y Charcas o "con Charcas".
Un amigo colombiano que estuvo de visita en Buenos Aires, dijo una vez que tomaría un taxi para ir a... digamos... X con Y. Yo le dije que así le costaría más caro que si decía X y Y (se darían cuenta de que era extranjero...) je, je.

Víctor dijo...

En España se usa esa palabra acompañada siempre del sustantivo: se dice "un terreno baldío", y no "un baldío". Funciona como adjetivo, no se sustantiviza.

Sospecho que un taxista porteño debe detectar a un extranjero desde la primera palabra que diga (incluso desde la primera sílaba de la primera palabra), aunque no sea una preposición :)

Roberto dijo...

Tienes razón sobre los taxistas de Buenos Aires: detectan hasta lo que piensas casi sin mirarte.

En cuanto a "baldío": sí, aquí se sustantiviza. Se dice "jugar a la pelota en el baldío", por ejemplo.

Sobre la esquina de Serrano y de Charcas: tal vez el Maestro lo escribió así o tal vez fue un error del primer editor que nadie subsanó más tarde. Pero se dice comúnmente "la esquina de Serrano y Charcas". Ahora, digamos... si fue el Maestro quien lo hizo, tengo que pensar que se dice efectivamente así. Nadie osaría discutir aquí lo que Borges hace con el idioma.

Un abrazo.